proyecto individual de Evelyn Gómez
El arte como acto de contactar con precisión de alfiler. El arte que Es pensamiento dirigido hacia otro ser. El arte que Está materializado en pintura a partir de una anécdota exacta de convergencias, estados de la materia de cierto presente lanzada al espacio-tiempo para desdoblar, al fin, hacia el porvenir. El arte no es libertad, sino liberación.
Evelyn (CDMX, 1987) representa aquella sensibilidad temprana que despierta un buen día por contagio, por inducción del arte de los otros, de las otras y que, sin pensarlo, encuentra los colores y el papel y traza y dibuja y rellena y desea más y más espacio sin sospechar que, mientras esperaba, generaba. La autodidacta es aquella que es hallada antes que sus propios hallazgos y que es acorralada hasta no tener opción. La artista subyace a la creación mientras la enaltece cuadro a cuadro, perfecto intercambio.
Entre el lenguaje amoroso de lo artesanal, del exvoto y el retablo, observamos una sustancia original que permea hacia lo contemporáneo. Ese posible neopostmexicanismo es una duda que, en el propio quehacer, cuestiona y responde dentro de formatos universales como el bodegón, pues la Historia del Arte posee factores ineludibles a los cuales la pintura y la pintora confrontarán dentro del proceso, mas fuera del motivo.
Ella dice que casi cada pieza fue un regalo para aquel otro lado, aquel otro ser. Que al no saber qué regalar pensaba, instintivamente, en qué pintar, en qué haría feliz al receptor. El motivo que deviene en su propia forma se reconoce en su cadencia, y su forma final tiembla siempre en infinita pausa. Así entonces, miramos en Álamos diez instantes, diez tiempos, diez espacios, diez actos, donde el arte cumple su más noble función: el existir.
Fernando Carabajal