proyecto individual de Rocío Montoya Uribe
A mí lo que me gustan son las historias. Y en los últimos años, al revisar archivos astronómicos y mapas celestes, encontré una historia muy particular: la de cómo la humanidad ha mirado el cielo y, al hacerlo, ha intentado leer su propio destino en los presagios de las estrellas.
Esta historia nace de dos principios antiguos y profundamente intuitivos: el del Kibalión, “como es arriba es abajo”, y el principio bíblico, “así en la tierra como en el cielo”. Ambos sugieren una misma idea: que el dibujo del universo no está separado de la condición humana, sino que la atraviesa y la refleja.
Palestina Eterna es, para mí, una historia del tiempo. La del tiempo cósmico frente al tiempo humano. La de un pueblo milenario que forma parte del surgimiento del pensamiento mágico, simbólico y astronómico sobre el cielo. Un territorio que puede pensarse como una constelación de tiempos superpuestos, donde pasado y presente continúan influyendo sobre la memoria del lugar.
Me interesa imaginar Palestina como un territorio astronómico antes que político: una tierra leída a través de las estrellas, los ciclos planetarios, las constelaciones y los calendarios agrícolas. Un espacio donde el cielo no solo se observa, sino que se interpreta como una fuerza activa sobre la tierra y sobre la experiencia humana.
Esta muestra es una aproximación que busca hacer visible esa presencia profunda de Palestina en la historia del conocimiento humano, allí donde mirar el firmamento fue también una manera de pensar el destino, el tiempo y la fragilidad de la vida
Rocío Montoya Uribe